viernes, 29 de abril de 2011

nací de esta manera y hay que aceptarlo (:

Sé que sé o no sé que sé...muy complicado

Hoy no tengo ganas de escribir, simplemente estoy cansada, me da lata, además no tengo nada… ¿o quizás si? Puede ser, en realidad algo quiero, ¿algo que vi hoy? No sé, no quiero admitirlo, no quiero…
¿Qué pasa si es en verdad? No quiero ni pensar lo que pasa por mi cabeza, me confunde, me hace no poder evitar mirar lo que es obvio a la vista pero mi cabeza no quiere reconocer, prefiere la ceguera antes de admitir la….verdad? No, no, no, no, no, no puedo dejar que sea real, eso significaría… no, no, ni pensarlo, jamás…
Sé que me engaño, eso es lo peor, lo SÉ pero no voy decirlo, lo siento a cada momento cuando estoy cerca, cuando veo, pero es imposible… Ahora cuando me pregunten, diré “no, no, para nada” pero lo sé y saber que sé es aun peor que no saber que sé o saber que no sé, muy complicado…
Ni yo misma me entiendo, dejémoslo hasta ahí, luego veré…

jueves, 28 de abril de 2011

simplemente increible

¿La ley de la vida?

¿Porque la vida NOS hace arrepentirnos? Cometemos errores y QUÉ? Es necesario tener que SUFRIR, tener ese maldito sentimiento de remordimiento, que nos llena y nos hace QUERER explotar?
Ese sentimiento que tanto odio, es lo que siento ahora. Una IRA ciega me recorre el cuerpo diciéndome, BURLÁNDOSE, de que fui irresponsable, que aun no crezco. Y por otro lado, esta esa PENA que me hace querer LLORAR, sabiendo que no cumplí mi deber…
¿Y si sólo lo ACEPTO y ya? Y si dejo de castigarme por lo que hice? Seria sin duda la mejor opción, pero no la más JUSTA. Es cierto, cometí el error, lo acepto, lo reconozco, lo SIENTO y sufro por el. Ah… esa MALDITA consciencia, ella tampoco me deja tranquila. La maldita moral, la ética, el deber, puras PALABRAS, pero en mi cabeza, se convierten en hechos, en reglas, DEBO cumplirlas, sino, me martirian hasta que me sienta mal…no puedo hacer NADA malo sintiéndome bien…
Pero… ¿Y si es cierto? Y si es VERDAD que no hay mal que por bien no venga?
Debo creerlo, hasta ahora se ha convertido en REALIDAD…cada vez que obro mal, ALGO bueno aparece…y cada vez que obro mal, algo malo pasa… la LEY de la vida…
¿…o quizás solo la ley de MI vida?

¿Duermes o despiertas?

Paso a paso, me acerque al borde, no había luz por lo que tenía que hacer un gran esfuerzo para ver. Luego de un rato de estar ahí, sentada en el borde, logre distinguir cosas, nada concreto, eran como…manchas o borrones, como aquellas cosas que uno ve al cerrar los ojos con fuerza.  Las manchas eran curiosas, de diferentes forman que cambiaban a cada segundo, cada una parecía tener una textura y una profundidad diferente, acompañadas de un color apagado y algunas tenían un tenue brillo con el que iluminaban la extensa oscuridad, pero que no era suficiente como para ver donde estaba o que había.
Llevaba un buen rato acostada en la que parecía ser una roca grisácea de poco más de 3 metros de diámetro, inmersa en mis pensamientos, divagando y mirando fijamente a esas manchas moverse, pero el tiempo parecía no pasar, por lo que no podía estar segura de cuánto tiempo llevaba allí, aunque realmente no me importaba mucho, el tiempo era mío.
Me dejé estar allí, tranquila y sin preocuparme, hacía mucho tiempo que no podía relajarme de esa manera, es más, no recordaba ningún momento de mi vida en el cual estuviese tan cómoda y tratando de recordar alguno de esos momentos, poco a poco comencé a cerrar los ojos. Una multitud de sonidos me sobresaltó y me alejó de mi ensoñación, los sentí pasar por encima de mí, como una bandada de pájaros, y aguzando el oído escuche como se alejaban. Adormilada, traté en vano de ver en aquella profunda oscuridad qué había causado los sonidos, pero lo único que pude ver, era que las manchas se habían ido. Al cabo de un rato decidí no darle importancia, y justo cuando me alistaba para acostarme de nuevo, escuche como se acercaban hacía mí los sonidos, pero esta vez no eran como una bandada de pájaros, era como una ola que prometía sobrellevarme y no dejarme en paz. Asustada, me tiré espalda arriba al piso, tapándome los oídos y cerrando los ojos con fuerza, igual que un niño que tiene una rabieta, y  esperé la inminente llegada de la ola, que cayó sobre mi segundos después abrumándome con una infinidad de sonidos.
Aquel “no silencio” era insoportable, estaba segura de que no habían pasado más de 30 segundos, pero yo los sentía como horas interminables, cada milésima de segundo como un minuto y cada segundo como un año, me sentía envejecer por sólo escucharlos, y cuando mi desesperación ya era insostenible, sin pensarlo siquiera una vez, salté de la roca.
CONTINUARÁ…

la pura verdad. cuales eliges tú?

a veces esta bien estar loco...